lunes, 16 de abril de 2012

Reig Pla recomienda "terapia apropiada" y "castidad" a los gais


Reig Pla: "No quiero ofender a nadie, pero no renuncio a anunciar la verdad"
Denuncia "leyes inicuas y poderosos 'lobbys'" que determinan lo socialmente aceptable

 

Primeras declaraciones del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, sobre la polémica desatada por su homilía del Viernes Santo, retransmitida en La 2 de TVE, en la que relacionaba homosexualidad y prostitución. El obispo, que hoy inaugura la XVII Semana de la Familia en Córdoba, ha concedido una entrevista en el portal Religión en Libertad, en la que rechaza la acusación de homofobia —que considera de "ilícita e ilegal"— y defiende que muchos casos de homosexualidad puede curarse —"pueden ser resueltos positivamente"— "con una terapia apropiada" y con "castidad".

El 5 de abril, Reig Pla se dirigió en su homilía "a aquellas personas que, llevadas por tantas ideologías, acaban por no orientar bien lo que es la sexualidad humana, piensan ya desde niño que tienen atracción hacia las personas de su mismo sexo y, a veces, para comprobarlo, se corrompen y se prostituyen, o van a clubes de hombres". "Os aseguro que encuentran el infierno", dijo. Estas afirmaciones causaron un alud de críticas, a las que responde hoy con esta entrevista, en la que asegura: "No quiero ofender a nadie, pero no renuncio a anunciar la verdad en la caridad".

"Con la ayuda de la gracia de Dios y acompañados por sacerdotes, orientadores y catequistas y ayudados, en su caso, por profesionales, las personas con orientación sexual hacia el mismo sexo pueden vivir en castidad (dominio de sí); no sin combate", sostiene. En este punto, el obispo recuerda que el Pontificio Consejo para la Familia indicó que "los padres cuando advierten en sus hijos alguna manifestación de dicha tendencia o de tales comportamientos, deben buscar la ayuda de personas expertas y calificadas para proporcionarle todo el apoyo posible", y añade: "Muchos casos, especialmente si la práctica de actos homosexuales no se ha enraizado, pueden ser resueltos positivamente con una terapia apropiada".

Al respecto, cita experiencias "muy esperanzadoras" de las que tiene noticia en España, Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. "Con la unión de la ayuda espiritual y profesional, muchas personas, laicos, religiosos y sacerdotes, que voluntariamente lo han solicitado, se están viendo beneficiados por estos nuevos itinerarios que conducen al dominio de sí y al cambio", añade. En su aclaración, el prelado dice que se refería "a la llamada ideología de género", que niega "la diferencia sexual entre varón y mujer" y afirma que "la configuración de la identidad sexual es un producto de la cultura, una decisión personal construida en función de deseos y apetencias".

A su juicio, dicha ideología "se está quedando obsoleta ante otras propuestas más radicales de deconstrucción de la identidad, que desconocen la naturaleza humana". El obispo denuncia que existen "una gran cantidad de leyes inicuas y algunos poderosos lobbys que determinan qué es lo políticamente correcto y, por lo tanto, lo socialmente aceptable".

"A muchos niños, jóvenes y adultos se les invita a poner en cuestión su identidad sexual y se les exhorta a verificar y comprobar cuáles son sus preferencias sexuales". "Algunos caen en la trampa", cuyas consecuencias "para muchas personas, son sufrimiento y destrucción, coloquialmente un infierno en sus vidas", añade en la entrevista. Todo lo que dijo en su homilía, asegura, "responde al Magisterio de la Iglesia católica", que enseña que "hay que distinguir entre las personas que sienten inclinación sexual hacia el mismo sexo, la inclinación sexual propiamente dicha y los actos homosexuales". Por eso quiso "poner ejemplos actuales, que todo el mundo conoce, con la máxima delicadeza y caridad posible, pero con claridad". Sobre las personas "con atracción sexual hacia el mismo sexo la Iglesia enseña que deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta".
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"Aunque en sí no sea pecado", esta inclinación debe ser considerada "objetivamente desordenada", mientras que los actos sexuales entre personas del mismo sexo la Iglesia afirma que "son intrínsecamente desordenados y contrarios a la ley natural". El obispo asegura haber recibido correos electrónicos de personas atraídas por otras del mismo sexo en los que les cuentan su experiencia de sufrimiento cuando llevaban "el llamado estilo de vida gay". Preguntado sobre el "acoso mediático", Reig Pla dice que ha "perdonado" a todos los que le han insultado en los últimos días y que ha recibido "mil correos electrónicos y llamadas" de apoyo de obispos, sacerdotes y fieles laicos de España y del mundo, así como de importantes instituciones eclesiales y civiles.

Denuncia por homofobia
La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y el Colectivos de Gays de Madrid han anunciado que presentarán mañana una denuncia conjunta ante la Fiscalía Provincial de Madrid contra las palabras de Reig Plá por "provocación a la discriminación y al odio" a las personas homosexuales.

Según estas asociaciones, el prelado "relacionaba la homosexualidad con la corrupción, la prostitución y el abuso, anteponiendo el prejuicio a la realidad de la diversidad afectiva y sexual y en definitiva cometiendo presuntamente un delito de Provocación a la Discriminación y al Odio, contenido en el artículo 510 del Código Penal".

La FELGTB ya presentó un escrito ante el Consejo de Administración de RTVE -PP y CIU se ausentaron de la cita para no reprobarlo-, y una queja ante la Defensora del Pueblo, María Luisa Cava de Llano.


El País / Agencias Madrid 16 ABR 2012


Los ‘caramba’ del obispo Reig

El prelado de Alcalá, formado en las mejores universidades, excita la brecha e
ntre moderados e intransigentes con sus teorías sobre gays, aborto y pecado

Juan Antonio Reig Plá, pontífice en la diócesis de Alcalá de Henares, suele hablar sin papeles, con aparente improvisación. Lo hace en la idea de que fructifica mejor la siembra de sus enseñanzas y le hace caer más simpático. Así actuó el pasado 6 de abril, en los llamados Santos Oficios del Viernes Santo celebrados en la Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor de Alcalá de Henares, en medio de gran parafernalia.

Su homilía fue un repaso sencillo sobre la muerte y la resurrección, el pecado o el sufrimiento, donde no faltaron momentos de majeza verbal, incluido un “¡ah, caramba!”, y anécdotas personales, como la de sus paseos dominicales —“muchas veces”— ante una discoteca llamada Dulce Pecado, de donde el obispo ve salir, temprano en la mañana, a jóvenes empecatados, como “cadáveres ambulantes cargando bolsitas de plástico”, ahítos de droga y alcohol, camino de infiernos muy hondos. “No es dulce el pecado. Lleva una malicia interna”, pontifica Reig.

Lo extraordinario este Viernes Santo no fue la doctrina, sino que su homilía fue retransmitida por Televisión Española y seguida por 237.000 personas. El realizador del programa, esplendido, incluso suntuoso, iba subrayando las palabras del prelado con imágenes que buscaban hacerlas más eficaces: enorme cruz volante, primeros planos de feligreses que parecían en trance y barridos sobre un conjunto de fieles donde se echaba de menos la juventud empecatada y jovencitas embarazadas “de mala manera”, a los que se dirigía, fulminador, el oficiante.

Reig cargó contra los homosexuales “enfermos”, el aborto por capricho y los pecados del mundo. A veces, parecía perder el hilo y usaba coletillas del tipo “así podríamos ir diciendo tantas cosas”; una y otra vez, presumiendo de las muchas personas —cientos— “que conozco yo que han sido llevadas al vicio”. El capítulo dedicado al “sentido del sufrimiento” debió remover en su tumba a Epicuro. Según Reig, el sufrimiento, “ah, caramba”, es cosa del pasado. “Jesús lo ha resuelto todo. Nos ha traído a Dios. Ha matado a la muerte en la cruz. El mal no llegará más allá del límite que Cristo ha puesto”. Vaya por Dios.

La suya fue una homilía políticamente correcta con lo que piensa la mayoría de sus colegas, pero ha hecho correr ríos de tinta. “Monseñor Reig, colosal”, tituló un articulista. Pero otros le han tachado de “lerdo” o “energúmeno”. En el pasado, vinculó maltrato y uniones civiles (“hay menos maltrato en el matrimonio católico”); comparó el preservativo con “un bozal”; promovió una guía para “curar la homosexualidad”; y ofició una misa con la bandera de la dictadura franquista en el altar para conmemorar la matanza de personas en Paracuellos del Jarama durante una guerra incivil que la Iglesia católica excitó del lado de los golpistas. Reig hizo saltar aquel día las lágrimas a Blas Piñar, el fundador de Fuerza Nueva, cuando sentenció que “el camposanto de Paracuellos es la catedral de mártires más importante del mundo”. Piñar se abrazó al prelado, “muy emocionado porque nunca había oído hablar así a ningún sacerdote, y menos a un obispo”.

Defensa de la Vida e Inquisición
También se ha tachado a Reig Plá de ignorante. Su currículo lo desmiente. Nacido en Cocentaina (Alicante) en 1947, es teólogo por la Universidad Pontificia de Salamanca, y se doctoró en Teología Moral en la Pontificia Lateranense de Roma. Juan Pablo II le hizo obispo de Segorbe-Castellón en 1996; Benedicto XVI lo trasladó en 2005 a Cartagena y, más tarde (2009), a Alcalá de Henares. En la Conferencia Episcopal preside la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida, y es miembro de la Comisión para la Doctrina de la Fe, que es como se llama al Santo Oficio de la Inquisición.

Juan G. Bedoya Madrid 15 ABR 2012

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