jueves, 5 de abril de 2012

El juez imputa a sor María por detención ilegal

María Luisa Torres y su hija, antes de declarar ante el juez. 

La monja declarará el día 12 por haber arrebatado una niña a María Luisa Torres
Este es el primer caso en España en el que un magistrado abre diligencias


 El titular del Juzgado de Instrucción 47 de Madrid, Adolfo Carretero, ha citado en calidad de imputada para el día 12, jueves próximo, a sor María Gómez Valbuena, religiosa de 80 años, en relación con un caso de robo de niños en España en los años ochenta, según fuentes de la investigación.

El magistrado atribuye a sor María los delitos de detención ilegal y falsedad en documento público por haber arrebatado un bebé a su madre en el año 1982, en la madrileña y hoy extinta clínica de Santa Cristina, donde trabajaba como asistente social, para entregárselo a una pareja sin hijos. Aquel bebé es hoy una chica que acaba de cumplir 30 años y se llama Pilar. Y logró hallar a su madre biológica, María Luisa Torres, hace apenas seis meses, tras una intensa búsqueda en la que contó con la ayuda de su padre adoptivo, Álvaro.

Este es el primer caso en España de niños robados en el que un juez abre diligencias y cita como imputado al presunto autor de la detención ilegal; en este caso la religiosa sor María. El magistrado la ha citado para la próxima semana. Si la religiosa alegase que se halla enferma para comparecer dada su avanzada edad, la ley permite a los jueces desplazarse hasta su domicilio o donde se halle y tomarle declaración, según fuentes de la investigación.

Fuentes conocedoras de este caso señalan que, pese a que la detención ilegal aconteció en 1982, el delito no ha prescrito y jurídicamente es factible actuar contra su autor. El artículo 132, párrafo segundo, del Código Penal establece que, cuando la víctima es un menor, la prescripción del delito contra la libertad de las personas empieza a computar a partir de que aquel alcance los 18 años, mayoría de edad.

El juez Carretero, considerado por sus colegas como un avezado instructor, y de talante conservador, interrogó este martes a María Luisa y a su hija Pilar. Esta última explicó al magistrado, adscrito a la moderada Asociación Francisco de Vitoria, que desde que tuvo uso de razón siempre le dijeron que su madre biológica la abandonó al nacer y que se “dedicaba a la mala vida”. Al menos eso es lo que le transmitieron a ella sus padres adoptivos porque esa fue la única referencia que les dio a ellos sor María de la madre biológica.

Sobre sor María recaen indicios de que en aquellas fechas arrebató este y otros bebés a sus madres para darlos en adopción. Otras madres madrileñas que denuncian el robo de sus bebés coinciden en haber dado a luz en la antigua maternidad de Santa Cristina, en calle de O’Donnell de Madrid, y señalan a sor María como la monja que también les quitó sus bebés a ellas y nunca más volvieron a verles.

Estas madres demandan que el juez Carretero interrogue ampliamente a la religiosa sobre otros niños que dio en adopción y así obtener pistas para su localización. Fuentes de la fiscalía no creen que el magistrado acceda a realizar una causa general sobre el tema de los niños robados y sostienen que lo más probable es que se centre en este caso concreto, donde víctima y supuesto autor existen y están localizados.

En su interrogatorio del martes ante el juez, María Luisa Torres explicó que si ella no había dado ningún paso para encontrar a su hija es porque siempre sintió miedo de que le pudiera ocurrir algo si la religiosa se enteraba de que ella estaba escarbando.

María Luisa ha contado que, en 1982, estando embarazada, acudió a sor María para solicitar ayuda. Entonces tenía otra niña pequeña y se acababa de separar. Si bien inicialmente la religiosa le prometió que le conseguiría una guardería para el bebé que se avecinaba, tras el parto le robó a la recién nacida al tiempo que le espetaba que era “una adúltera” por haber tenido una hija sin marido. Según María Luisa, horas después del parto, la monja entró a su habitación y se llevó a su bebé.

La religiosa estuvo durante más de 30 años como asistente social en la maternidad de Santa Cristina. Allí recibía a matrimonios que querían adoptar niños. Por entonces, sor María regentaba además centros de acogida para embarazadas a las que trataba de convencer para que le entregaran a sus bebés. E incluso engañó a algunas madres diciéndoles que sus hijos habían muerto. La religiosa pertenece a las Hermanas de la Caridad, orden en la que aparecen acusadas más religiosas por desaparición de bebés en otros puntos del Estado español, según las denuncias.


EL PAÍS.com - José Antonio Hernández - Madrid - 4 ABR 2012

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